“El polvo es cosa de un hombre y una mujer”


Le sorprendió el alba, hojeando el quijote. Solía hacerlo como terapia, para aliviar la resaca emocional del día anterior. Admiraba el prodigio, de que al pasar las páginas impresas, las vocales y consonantes, que tanto se repetían, permanecieran tal cual sin una mínima arruga, que delatara su antigüedad. Para él eso era producto de un embrujo ancestral, una conjunción armoniosa que mostraba el compañerismo y solidaridad, entre ambas.

El día, pero en especial la tarde noche, fue como para no olvidar, hasta el punto; que cuando su verbo ocurrente, limpio y transparente, tomo cuerpo entre los asistentes, un olor a compañerismo inundo el local. En su entrega y conversión, se auto degrado, pasando de caudillo, a cabo barullo, en un gesto sin precedentes. Tanto así que el atril se balanceo, y un oíos!!!!, largo, sonoro, retenido, alerto a la “unidad de recuperación gesticular”, preparada para intervenir. Fue necesario el uso de formón y gubia, para recomponer el sistema mandibular bloqueado y reactivar las prótesis machacantes. Tal fue el talento y la sustancia de la frase; que los langostinos, y nécoras expuestos ordenadamente, en fuentes de inox, para ser sacrificados, tomaron vida propia y aplaudieron, hasta perder el color.

La frase en cuestión para tanto alborozo “El polvo es cosa de un hombre y una mujer”. Por tan magistral disertación, se han interesado editoriales, y un grupo de científicos han tomado la iniciativa, de realizar un estudio de capacidad y alineación, dado el alto grado repetitivo de ocurrentes frases en su haber.

El NODO local, premiara al vecindario, con imágenes y sonido de las proclamas del caudillo, que podrán seguir de forma gratuita, desde el panel informativo instalado en la mismísima fachada del ayuntamiento. Se rememoran, frases de talla intelectual y barroca como: Pá chulo yo y mi pirulo”. “Tanto tonto de los cojones”. “Los tontos solo dicen tonterías”..

Buen provecho y a disfrutarlo…

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